11.8.09

La penumbra del artista

Sus ojos ya estaban acostumbrados a esa oscuridad, el vació podría ser representado en ese lugar, algunas veces aquel sujeto tenía la certeza de que ni el existía; el ya creía que solo era la creación fugaz de alguien que lo dejo olvidado en aquel sitio.

Su dedo indice comenzaba a trazar el aire. Lo sujetaba como si de un lápiz se tratara, el pulgar y el dedo medio hacían esa labor. “El artista” delineaba en el aire, primero sus ojos susurraba, después su nariz, sus labios, y comenzaba a delinear el cuerpo desnudo. Era el ritual nocturno como si de eso dependiera que aquel sujeto, de las tinieblas, descansara parar vivir un día más en aquella oscuridad.

Una vez concluida la obra de arte, en el aire, el sujeto suspiraba y dormía mientras le hablaba, le contaba su historia, el como había llegado a esa oscuridad; a decir verdad le inventaba su historia, ya que ni el sabía el porqué de su estadía en aquel rincón del universo. Después él contaba la historia de ella, y creaba diálogos entre ambos. Y a continuación venían los diálogos de amor mudo, del que se dice con el tacto.

La noche terminaba, como todas las noches desde que el sujeto estaba sumergido en esa oscuridad. Concluía mientras escribía las letras finales en este papel con este lápiz que yo detengo que esta punto de poner...

FÍN

6.9.08

Lágrimas y risas (un cuento de terror)

El rostro pálido de aquellos sujetos no producía en mi otra cosa que terror; sentía recorrer lentamente un escalofrío que iniciaba en la punta de mi talón y culminaba en mi coronilla. La música y la media luz de aquel lugar ayudaba a que mi miedo creciera, la gente a mi alrededor se quedaba perpleja viendo aquel ridículo espectáculo.

Los "hombre cara pálida" entran y salen corriendo persiguiéndose con martillos gigantes, cayéndose con sus zapatos gigante, la gente sigue soltando risas, pero yo sólo podía estar espantado y más aún con las escandalosas carcajadas de la gente.

¿De qué ríen? preguntaba para mis adentros, el terror tetrificante se apoderó de todo mi cuerpo.

Un triciclo apareció de las sombras, el reflector comenzó a seguir al cara pálida montado en el triciclo. Después de hacer su recorrido por la pista,imaginaria, de aquel lugar tomo una ruta fija. Mi cuerpo seguía inmóvil, cuando por fin me percate que aquel ente se dirigía al lugar que ocupaba en ese sitio infernal.

Creí que en cualquier momento caería desmayado, la sangre comenzó a acumularse en mi cabeza, un grito comenzaba a ahogarse en mi garganta, y aquel sujeto, de risa macabra, se acercaba a mi. intente levantarme pero mis piernas no respondían a la señal de mi cerebro que les ordenaba moverse.

El pedaleo constante en dirección hacía mi, me indicaban que el encuentro con el "cara blanca" era inminente, poco a poco cada detalle de su rostro blanco iba apareciendo antes mis ojos; El cabello rojo, la sonrisa delineada con negro, y rellena de un rojo sangre, y ahí en medio de la mejilla algo que no había visto nunca en aquellos personajes.

Una lágrima caía sobre la mejilla, de aquel hombre, pronto miré a mi alrededor y me percate que cada uno de esos sujetos estaban llenos de lágrimas.

El cara blanca arribó con su mini triciclo enfrente de mi. y después de unos minutos de observarle sus lágrimas, hice lo que todos ahí hacían, reí.

26.8.08

Il cimento dell'armonia e dell'invenzione - Primavera

El avión rojo volaba por los cielos lentamente, mi mano marcaba su recorrido, aterrizó en la acera de mi casa, y después de un paseo por el suelo, volvió a despegar con dirección a alguna ventana, los viajes eran largos; Londres, para ver el Big-Ben, acostarse un rato en Hide park, pasear por Baker St. y escuchar a Sherlock Holmes tocar el violín mientras trabajaba en como resolver el siguiente caso.

Después el avión rojo despegaba nuevamente para llegar a la siguiente ventana, el destino era París, una caminata por Les Champs Élysées, para después buscar el famoso café del cuadro que tenía mi papá en la sala, la búsqueda no fue buena y no lo encontré, caminé un poco mas hasta llegar a la majestuosa Torre Eiffel que como siempre ya empezaba a ser iluminada pos sus miles de focos justo cuando la noche comenzaba a caer. El avión despegó sin rumbo fijo y mi mano se agitaba por el cielo.

Era hora de guardar el avión, entre a casa, mi mamá me aviso que la cena estaba lista, deposité el avión con delicadeza encima de la mesa, la leche y el pan estaban deliciosos, remojaba el pan dentro de la leche caliente, y me daba a la tarea de recordar cada detalle de mis viajes, trataba de plasmar una fotografía de cada país visitado, y compararlas con las fotografías que tenia papá en su despacho.

Terminando de comer, tomé nuevamente mi avión y lo elevé a través del comedor, y mantuve el vuelo hasta aterrizarlo en su lugar, la cómoda de mi habitación, me asomé por la ventana, mía papá alguna vez me contó algo de las luces de la primavera, la manera en la que el cielo se pone naranja justa al alba, la hora en la que el sol decide esconderse y da paso para que la luna brille en el eterno infinito del cielo.

El timbre de casa sonó, y yo corrí, probablemente papá que llegaba después de tanto tiempo, pero solo era un vecino pidiendo unos huevos a mamá, regrese a mi habitación, tomé el libro de Leon Tolstoí, que me había regalado el otro día un joven que caminaba por aquí, yo le pedí su canario pero el me dio a cambio el libro, "Ivan el Imbecil y otros cuentos", lo leía con mucho entusiasmo, yo creo que por que era el primer libro que leería en vida, sin contar los cuentos de Sherlock Holmes que papá me contaba antes de dormir.

Decidí asomarme una vez más por la ventana, para ver cuantas estrellas habían llegado a mi ventana, de pronto una niña caminaba en la acera de enfrente, su rostro brillaba de manera poco común, creí que era una estrella y salí corriendo para verificarlo, crucé la calle y al subir la banqueta tropecé a los pies de aquella niña del rostro brilloso, pero el rostro le había dejado de brillar, fue cuando me percate que el brillo en su rostro era causado por la lámpara que se encontraba a un lado nuestro. Al verme tendido en el suelo empezó a reír y la luz que se había apagado en su rostro de repente, apareció de nuevo.

Mi vergüenza y el asombro me hicieron levantarme rápido y correr de nuevo a casa, hasta mi cuarto y pegarme a mi ventana, para ver como un señor jalaba de la mano a aquella niña que le brillaba el rostro.

La mañana siguiente fue como todas las mañanas de sábado, salvo por el regaño de mamá por el raspón en mi rodilla, era hora de mi vuelo matutino, me gustaba ver el amanecer en Japón, así es que tomé mi avión y lo dirigí lo más lejos de casa(dentro de los limites de mi patio por supuesto), el aterrizaje fue forzoso ya que alguien había colocado excremento en la pista de aterrizaje. Los amaneceres en Japón eran mis favoritos, ahí parado podía entender por que era la tierra del sol naciente.

Justo cuando el avión iniciaba su despegue hubo un objeto no identificado en la pista, al parecer era un zapato, nada más y nada menos que de la niña brillosa de la noche anterior, -Mi nombre es Alejandra- dijo la niña mientras yo escondía mi avión de la intrusa, -Sé que tu te llamas Alberto, he escuchado a tu mamá girtarte a la hora de comer, ¿A que juegas?- y con mi cara de mayor seriedad posible dije; No juego vuelo, y corrí a casa sin caerme esta vez.

...

21.8.08

La Búsqueda

Tomó el camión que lo llevaría al sur de la ciudad del sexto país en su búsqueda. Aún no podía encontrarla, pero estaba seguro que en algún momento su travesía terminaría con un final aceptable.

Fue hace tres años cuando viendo la televisión escuchó a un científico alemán que aseveraba que toda persona tiene un doble idéntico en alguna parte del mundo, después se compró un libro de un tal Saramago, que contaba de un sujeto que encontró a su doble más cerca de lo esperado, y la luz vino a su cerebro, "si ella se había ido" por qué no encontrar a su doble. En menos de tres meses vendió todo lo que tenía, y empleo ese dinero para su búsqueda.

Después eligió un punto de partida. Siempre había querido ir a Europa, así es que sin dudarlo compro su boleto de avión al viejo continente, tomó una mochila y un álbum de fotos que cumplieron la tarea de ser su equipaje, sus ojos se pusieron atentos a cualquier mujer, que se le pareciera a su amada. miraba el rostro sacaba una fotografía, a veces hacia que las mujeres posaran como en las fotos, algunas le cumplían el capricho otras simplemente lo tiraban de loco.

Madrid, París, Barcelona, Milán, Roma, todas las ciudades recorridas y sin rastro alguno de la doble, esta vez estaba en Londres, la idea de que siempre estuviera lloviendo, le agrado de sobre manera, por su cabeza le pasó la idea de hospedarse ahí un largo tiempo, pero eso significaría perder tiempo, en vanalidades y podría nunca encontrar lo que buscaba, así es que dejo esos pensamientos a un lado y se enfoco en ver a cada mujer en sus recorridos, a pie por esa ciudad.

Londres no arrojó resultados positivos, la búsqueda comenzaba resultar más difícil de lo imaginado, tomo un vuelo hacía donde solía estar su hogar, y de ahí a Latino América. Después de recorrer todo el continente en el hemisferio sur, su búsqueda comenzó a sentirse imposible.

Las ganas de seguir adelante se empezaron a esfumar, y su sueño de encontrar al doble de se amada, se veía ya irrealizable, opto por seguir buscándola en su país de origen. Decidió empezar por el sur e ir subiendo.

Nuevamente la búsqueda era infructuosa, decidió terminarla en la siguiente ciudad, regresar, y ver que podía hacer con el dinero que le quedaba, se metió al aeropuerto de aquella lejana ciudad, pidió un boleto de regreso a su "ex-casa", se fue a la sala de espera, se sentó y se puso a observar las fotos una vez más.

De pronto una mujer fue a sentarse a su lado, al voltear a verla el sujeto, tiró el álbum al suelo, la había encontrado, y estaba sentada a un lado de el.

- hola- dijo el sujeto con su mejor voz.
- ¿Cómo me encontraste? - respondió la mujer más asombrada que el sujeto. - han pasado 5 años desde que te deje, - y la mujer se soltó a llorar. - en verdad debes de amarme.
- Ah eres tu pensé que eras alguien más. - dijo el hombre, mientras recogía su álbum de fotos, para después caminar hacía su avión.

19.8.08

Pesadillas.

Segundo día en la semana, la pesadilla volvía a inundar mis sueños,¿de donde viene? por que llega a mi mente, me levantó, tomó un vaso de agua, y recuesto mi cabeza en la almohada, trato de no moverme mucho para no despertar a mi mujer, que esta profundamente dormida, se ve tan en paz, ojala yo pudiera descansar así.

Doy vueltas en mi lugar del colchón, el sudor en mi almohada se ha enfriado, trato de evitar esa parte, se reduce más mi espacio para descansar, es el tercer día que viene esa pesadilla, ¿Qué demonios significa?, recordé aquel video de Metallica en el que un niño tiene pesadillas recurrentes, sueña con un camión persiguiéndolo, con serpientes en su cama. Yo sueño con un sujeto caucásico, con el cabello a rape, de ojos azules que se ríe de mi, en algunos sueños lo veo alejándose en otros se acerca, en unos toma la mano de alguien pero no alcanzo a distinguir quien es.

Salté de la cama, caí en la pesadilla, me puse a corretear al sujeto pero no lo pude alcanzar, nuevamente llevaba de la mano a alguien, solo pude ver el brazo, y debo decir que me resulta familiar ese brazo, abro el cajón de mi buró lentamente saco mi libreta y apunto, que hice en el cuarto día de esta pesadilla, escribir en la oscuridad no es nada fácil pero no quiero despertarla, "se ve tan dulce cuando duerme".

Traté de no dormir, era preferible, avancé lo más que pude en el libro en turno, hasta que voltee a ver a mi mujer. Pensé que realmente no dormía, y que fingía para que yo no me preocupara, entonces decidí apagar la luz, y cerrar los ojos. Un par de horas después, abrí una vez más el cajón para sacar el cuaderno de apuntes de pesadillas, esta vez escuche una risa lejana, pero no era "del soldado", cómo lo había bautizado.

El "soldado" me visitó, en mi siesta de la tarde, no había aparecido estas horas, esta vez creo que me habló pero no pude entenderlo, era una lengua extranjera, o de plano inventada por mi cabeza, cuando apunté las cosas en mi libro, trate de acordarme, que decía, y llegue a la conclusión de que era en ingles, pero no sabía que decía, el brazo no apareció, pero la risa en el fondo, si. Por la noche el sueño reveló algo ilógico la risa que acompañaba al "soldado" era la de mi mujer, el cuadernillo de las pesadillas volvió a entintarse, voltee a verla, seguía durmiendo como siempre, con esa cara de ángel, acomodé mi almohada y dormí.

Mi mujer de nuevo se hizo presente en el sueño, en el séptimo día, esta vez de forma completa, ella me decía, "adiós", y el soldado, "bye", no pude aguantar más abrí los ojos, trate de despertar a mi mujer, pero no pude tocarla, estaba ahí a un lado mío pero no pude tocarla, traté de sacudirla, pero era inútil, el sueño no había terminado, ¿o si?

Cuando desperté ella ya no estaba ahí. Ella ya estaba navegando en algún mar lejano.

18.8.08

El perseguidor

Las uñas largas y bien definidas de su mano no dejaban de golpear la mesa al ritmo de la música
dentro del salón, el conjunto de Jazz tocaba una versión instrumental impecable de Blues for the
brother Goerge. El saxofonista no dejaba de observarla mientras hacía su ejecución, la mujer
correspondía las miradas de aquel sujeto, la soltura da las notas hacían vibrar cada fibra de aquella mujer, que en repetidas veces mordía su labio inferior, y cerraba los ojos, como si las notas que emitía aquel saxofón le fuera quitando, su vestido negro de una sola caída, y que después esas mismas notas, fueran avanzando ya en su piel desnuda por esos lugares que solo sus amantes podían tocar.

Al terminar la brillante ejecución del grupo de jazz, miró su reloj; era hora de irse o su perseguidor
la encontraría ahí, y eso no era tan conveniente para sus planes.

Salio de aquel oscuro club de jazz. La noche de Valaquia era formidable, justo como en todos sus
sueños, el frío era soportable, y las copas de vino junto con su abrigo lo hacían aún más apacible,
Caminó calle abajo, el club no se encontraba lejos de su hotel, por eso lo había elegido. Aun caminaba
gente por la calle, lo cual no le gusto del todo, ella quería la noche para ella sola, si no su perseguidor jamas llegaría.

Calles más adelante, se topó con una tienda de esas que abren las 24 horas, pidió unos cigarros,
mentolados extra largos, pagó y salio del establecimiento se detuvo a hurgar en su bolsa hasta encontrar su encendedor, prendió el tabaco y siguió su camino.

Volteaba en todas las esquinas, sus ojos buscaban algo o alguien, sus labios pintados de rojo succionaban, el tabaco, la desesperación empezó a crearse en ella, su perseguidor no se encontraba por ningún lado, se introdujo a una calle zuela lúgubre, mientras pensaba que mejor lugar para encontrar a uno de su especie, que este lugar. miraba al cielo, para ver si veía alguna especie de murciélago, y así animarse a seguir en la búsqueda de su perseguidor, peor no halló nada fuera de lo normal.

Salió de la estrecha calle, y se enfiló en dirección de su hotel, llegó hasta ahí, pidió su llave en la recepción y subió a su cuarto. Dentro se quito lentamente el vestido desamarrando el nudo en su nuca, y lo dejo caer, sintió como las notas de aquel saxofón tocaban su piel, abrió la ducha y terminó de desnudarse, el agua caliente recorría su cuerpo, su manos sobaban cada rincón de su piel. Cerró la regadera, tomo la toalla y empezó a secar su cuerpo, después se vistió con la bata de baño que colgaba cerca de la puerta y salió nuevamente a la recámara. La ventana se encontraba abierta, ella esbozo una pequeña sonrisa, y dijo, sabría que vendrías.

Dio media vuelta y lentamente clave mis colmillos en su cuello.

14.8.08

La carta

La puerta de casa ya estaba enfrente de mi, sentí ese alivio que solo el hogar te puede brindar, busque mis llaves en las bolsas de mi pantalones y abrí. Respiré ese aire que es tan conocido, tan peculiar, "el aire de casa" me dije. Adentro, algunos sobres tirados, los recogí los recogí y los puse en la mesa, fui por un vaso de agua, y lo bebí completamente y pensé "ojala fuera una cerveza".

Fui a mi recámara a quitarme esa ropa que me incomodaba, me puse unos pantalones de mezclilla una playera, y regrese al comedor, no me había dado cuenta que deje un sobre tirado en el piso, lo recogí y observé detenidamente, el remitente era de México, del verdadero hogar me dije, pero era alguien que sin duda no conocía, eso creía.

Regresé a la cocina abrí el refrigerador y saque una cerveza, tome el resto de la correspondencia y tome asiento en un sofá. La primer carta era de una promoción de una revista, a la cual en algún momento estuve suscrito, pero que dejaron de simpatizarme cuando apoyaron una leyes que censuraban a la prensa, lo cual considere sumamente ilógico, prensa censurando prensa.

Arrugué la carta, y la lancé al otro lado de la sala, donde se encontraba el cesto de basura, la siguiente era el recibo telefónico, "muchas llamadas al origen", se dijo, "seguro ese mes los estuve extrañando". lo dejé en buró aunque ya estuviese pagado, el siguiente, como siempre un estado de cuenta de la tarjeta en la que le depositaban mis pagos, en el mismo sobre promociones, de la misma tarjeta, "que bueno que no tengo de crédito", la rompí y la deje a un lado del recibo de teléfono.

El ultimo sobre era el que Procedía de México, el nombre seguía sin parecerme conocido, le di un trago largo a mi cerveza, y abrí la carta por un costado. Leí con detenimiento las 3 paginas, y vi nuevamente la firma al final, seguía sin decirme nada.

Deje la carta en mis piernas y di un trago más a mi cerveza, revisé una ves más la carta, a lo mejor reconocería la letra, me enfoque en mi pasado, en mi presente, y hasta en mi futuro pero no apareció ningún persona con ese nombre y apellido.

Recliné mi cabeza hacia atrás, y me concentré más, retire los lentes de mi rostro, y cerré los ojos repitiendo entre susurros el nombre completo de la remitente, di un sorbo más a mi cerveza y decidí acabarla, me levanté de mi asiento el calor era asfixiante, camine por la pieza con la misiva en la mano, fui una vez más a la cocina por otra cerveza, con suerte me ayudaría a recordar de quien era ese escrito.

la mitad de la cerveza ya se había extinguido en mi boca, y ya había recorrido todo mi departamento caminando y releyendo esa carta que ya comenzaba a hartarme, y decidí responderla. Tomé mi pluma y empecé a redactar con la mayor decisión que las dos cervezas me habían dado.

Srita X: Decidí responder su misiva, por que lamentó informarle que no soy quien cree usted que soy, lamentó su confusión por que en verdad hubiera querido ser ese hombre que tanto amó usted alguna vez, y que por lo que leo, el también la amó con gran devoción.

No sé como es que llego su carta hasta la puerta de mi hogar, y realmente lamento toda esta confusión, pero le informo que en este mismo sobre, vienen incorporadas las cartas que me envió usted por error.

Un amor como el de usted nunca debió de haber desaparecido. Creame que realmente estoy apenado, por no ser ese hombre del que tanto escribe.

Sin más que decir, y con toda la pena del mundo me despido de usted, esperando recupere ese amor que se fue.

Puse el punto final a la carta, y la metí al sobre, con todos los demás papeles.

Las lágrimas en mis ojos no me dejaban ver bien nada de lo que hacía, había recordado tanto en tan poco tiempo que no me dí cuenta que realmente la conocía, pero que ya era mejor no hacerlo.