La circunferencia perfecta, rota. No sé como sucedió, de pronto salieron volando dos mitades, y mi dedo quedo desnudo después de cinco años de vestir aquel anillo grabado con detalles celtas.
Puse las dos mitades sobre la barra de ese bar, la incertidumbre llenaba mi mente, bebí un trago de mi cerveza y James Joyce arribó a mi mente, lo único que me faltaba para darme cuenta donde se encontraba mi culo sentado.
La lluvia azotaba Dublín,y yo seguía ahí sentado preguntándome por que se había roto mi anillo, por que se había quebrado en dos partes, precisamente en la misma ciudad donde lo compré cinco años atrás, pedí el primer Whiskey de la noche, la pinta de Guinnes aún no llegaba a su fin pero eso no importaba, no existía mejor mezcla que aquella originada por esa cerveza, y cualquier Whiskey irlandés.
Y Joyce me susurro al oído "El pasado se deshace en el presente, y el presente no vive más que para dar origen al futuro"
Tomé una vez más las dos partes y las uní el Nudo Celta estaba partido, desecho, aquel símbolo de amor eterno estaba roto, no podía haber otro significado, tome las dos piezas y las coloque en una bolsa de mi chaleco, pagué mi consumo, y salí a sentir la lluvia de aquel místico país.
La fabrica Guinnes enfrente de mi, me invito a caminar a la derecha, salí a la calle James, después seguí de frente para tomar la calle Bridgefoot, hasta que topé con el río Liffey, dentro de mi escuchaba una voz, esta vez no era Joyce, pensé que habia abusado de las bondades Whiskey y que era lo que me traía esas voces dentro de mi, pero la voz seguía sonando no en mi cabeza, si no a la altura de mi corazón, camine río abajo por el muelle Rogerson, la voz dentro de mi cada vez era más nítida, llegue al final del muelle y ya no sabía a donde dirigirme, pero la voz no dejaba de hablarme, le hice la parada a un taxi y sin saber por qué le indiqué al chofer que me llevara al mar.
La lluvia seguía amenizando el camino, el taxista se iba metiendo por diferentes calles, el sabía a donde me dirigía, por último tomo una calle bastante larga que subía una colina, el nombre de la calle es Pigeon House, que traducido sería la casa de la paloma.
El taxi anduvo hasta donde pudo recorrer, hasta donde el camino concluyó, me indicó que de frente encontraría lo que buscaba, pague el viaje hasta ahí y bajé.
La voz dejo de escucharse, de frente a mi tenía el origen y comprendí que hacía ahí, metí mi mano a la bolsa del chaleco y saqué el anillo desecho, lo apreté fuertemente en mi mano y sin pensarlo lo lancé ahí, a la inmensidad, a la madre de todo, al mara en celta.
El taxi aún me esperaba en el lugar donde me dejó, agradecí su espera y lo monte, el señor que manejaba el taxi, me preguntó "¿Qué le ha dicho Lyr señor?", yo no comprendía su pregunta, así es que me acerqué un poco más, y le pregunté ¿Quién es Lyr? Me percaté que era un hombre de unos sesenta años de edad que se mantenía en forma, el sonrió y me dijo - Lyr es el dios del mar para los celtas. El mar inicia todo señor y por lo tanto termina todo, en su eterno circulo, ahí renacen los que mueren y mueren los que nacen. -
Me eche para atrás en el asiento de aquel auto y mi rostro marcó una sonrisa mientras pensé...
RENACEN LOS QUE MUEREN.....
Periodismo de investigación... a fondo! (al fondo)
Hace 16 años