Sus ojos ya estaban acostumbrados a esa oscuridad, el vació podría ser representado en ese lugar, algunas veces aquel sujeto tenía la certeza de que ni el existía; el ya creía que solo era la creación fugaz de alguien que lo dejo olvidado en aquel sitio.
Su dedo indice comenzaba a trazar el aire. Lo sujetaba como si de un lápiz se tratara, el pulgar y el dedo medio hacían esa labor. “El artista” delineaba en el aire, primero sus ojos susurraba, después su nariz, sus labios, y comenzaba a delinear el cuerpo desnudo. Era el ritual nocturno como si de eso dependiera que aquel sujeto, de las tinieblas, descansara parar vivir un día más en aquella oscuridad.
Una vez concluida la obra de arte, en el aire, el sujeto suspiraba y dormía mientras le hablaba, le contaba su historia, el como había llegado a esa oscuridad; a decir verdad le inventaba su historia, ya que ni el sabía el porqué de su estadía en aquel rincón del universo. Después él contaba la historia de ella, y creaba diálogos entre ambos. Y a continuación venían los diálogos de amor mudo, del que se dice con el tacto.
La noche terminaba, como todas las noches desde que el sujeto estaba sumergido en esa oscuridad. Concluía mientras escribía las letras finales en este papel con este lápiz que yo detengo que esta punto de poner...
FÍN
Periodismo de investigación... a fondo! (al fondo)
Hace 16 años
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